El documento empieza fuera del PDF
Un presupuesto, un manual o un catálogo puede resultar útil, pero un botón aislado que dice «Descargar» no explica por qué dedicarle tiempo y datos móviles. Proponemos tratar cada archivo como una pieza editorial: a quién ayuda, qué contiene y cuándo se revisó. Si la respuesta principal cabe en unas frases, conviene dejarla en la página y ofrecer el documento para ampliar información. Nadie debería abrir un adjunto solo para encontrar un teléfono o saber cómo realizar una consulta.
Una ficha breve y precisa
Una buena ficha reúne un título descriptivo, el formato, el tamaño real y, cuando importa, la fecha de revisión. «Preparar nuestra reunión: lista de materiales» explica más que «Documento 3». Tamaño y fecha deben proceder del archivo auténtico, no inventarse para dar una impresión profesional. En una web multilingüe, indiquemos también el idioma del adjunto: traducir la página no traduce el PDF. En el artículo sobre enlaces descriptivos abordamos los nombres; una descarga necesita además información del propio documento.
No todos los navegadores hacen lo mismo
MDN explica que el navegador, la configuración y la respuesta del servidor pueden influir en que el archivo se abra o se guarde. El atributo download no es un interruptor universal para cualquier enlace externo. Por eso, el texto debe describir un comportamiento comprobado, no solo la intención del autor. Si el enlace abre deliberadamente otra pestaña, conviene avisarlo antes. Un icono puede reforzar esa información, pero no debería ser la única diferencia entre un archivo y una página web normal.
Revisar después de sustituir el archivo
Abra el enlace en un teléfono y un ordenador. Compare el nombre guardado, el contenido y la descripción. Compruebe que el texto se puede leer realmente y no consiste solo en una fotografía de la página. Después de una revisión, actualice tamaño, idioma y fecha en la web y elimine avisos contradictorios. Que el archivo se abra no demuestra su accesibilidad completa: la estructura, el orden de lectura y las alternativas a imágenes requieren otra revisión. Nuestro criterio editorial es sencillo: comprender qué se recibirá antes del clic y recibir precisamente eso después.
